Enfermizo amor a los autos

Desde la creación de los primeros automóviles, han existido personas que encuentran en los autos su forma de vida, grandes amantes de los vehículos de 4 ruedas que los coleccionan durante toda su vida y en algunas ocasiones son capaces de realizar cualquier locura.

Es muy común escuchar que en algunas culturas se sepulte a los seres difuntos con sus objetos más preciados como joyas, dinero o inclusive con sus prendas favoritas. Un ejemplo de esta práctica, es el empresario brasileño Chiquinho Scarpa, quien desea ser sepultado junto con su amado Bentley Continental Flying Spur con un valor de $257,000,000. Aunque sigue con vida el empresario no ha desistido de esta extravagante petición.

Otro caso es el de Barrie Hepburn, un escocés fanático de los autos, que por desgracia quedó parapléjico en un tiroteo quien en el año 2009 logró cumplir su sueño de comprar un flamante Jaguar XJ, pero debido a su condición no le resultaba fácil abordarlo, ya que la baja altura del modelo complicaba abordarlo desde su silla de ruedas, por lo que solicitó en dos ocasiones a los médicos que le amputaran las piernas, pero por razones médicas se negaron. Frustrado y deprimido por no poder conducir su amado auto, tomó una sierra y se hizo un torniquete en una pierna y procedió a cortárselas él mismo; lo que ocasionó que el sangrado fuera incontrolable y a pesar de que tuvo atención médica, fue imposible salvarle la vida.